Campaña Bullying

 

Durante Octubre 2016 se realizó el concurso  “Se Busca Superhéroe para el Colegio Pedro Apóstol”. Nuestros estudiantes debían crear un personaje que nos demostrara una buena Convivencia Escolar. El personaje ganador tiene una participación especial en la Agenda 2017, a continuación la ganadora.

Contraportada Agenda 2017.fw

En el Colegio Pedro Apóstol tenemos un gran interés por las problemáticas actuales que se dan entre los alumnos, como es el caso del abuso escolar.

La propuesta en la que estamos trabajando tiene como objetivo crear una campaña contra la violencia escolar en el Colegio Pedro Apóstol. Se enfocará principalmente en informar a la comunidad educativa sobre las consecuencias que conlleva el bullying y en la prevención para evitar casos en el establecimiento educacional.

Debemos tener claro algunos términos para diferenciar los tipos de ataques de violencia que se puedan generar en el colegio.

Una agresión es una respuesta hostil frente a un conflicto latente, patente o crónico, que se manifiesta mediante una conducta fuera de control. Este tipo de conflicto se genera por algún tipo de provocación.

El acoso escolar, matonaje o bullying se entiende como un comportamiento violento, un acto intencional de ocasionar daño a alguien, que se reitera constantemente. Es la intimidación sistemática por parte de un estudiante o varios estudiantes hacia otro u otros, en una actitud repetitiva efectuada fuera o dentro del establecimiento educacional.

Según Valoras UC, de la escuela de psicología de Pontificia Universidad Católica de Chile, dice que el bullying “es la intimidación, burla, maltrato o aislamiento de un individuo o grupo por otro individuo o individuos, en forma repetida, prolongada en el tiempo y mantenida casi siempre lejos de los adultos.”

Las agresiones pueden ser físicas, manifestándose con empujones, golpes, peleas, robando o rompiendo pertenencias; verbales con insultos, creando sobrenombres ofensivos y bromas pesadas; psicológicas dañando la autoestima con amenazas e intimidaciones; relacional o indirecta con la exclusión social y generando rumores; y digital con agresiones vía web a través de las redes sociales.

Según la Encuesta Nacional Prevención, Agresión y Acoso Escolar, realizada en el Simce del año 2011 a los alumnos de octavo básico, indica que 1 de cada 10 estudiantes reporta haber sido víctima de acoso escolar. Un 25% de ellos lo vive diariamente.

Acorde a los datos del Simce del año 2012 el acoso escolar alcanza un 4,2% en alumnos de segundo medio, es decir, más de ocho mil estudiantes declararon ser víctimas y sentirse afectados por esta situación. El 47% lo vive un par de veces al mes; el 33% varias veces a la semana; y el 21% todos los días. En relación al género de las víctimas el 58% corresponde a mujeres y el 42% a hombres.

La agresión escolar (descalificaciones, burlas, garabatos, insultos) en estudiantes de segundo medio a nivel nacional corresponde a un 14% en establecimientos particulares subvencionados. En relación al género el 55% de los afectados son hombres y 45% mujeres.

Mientras que el 25% de los establecimientos del país que imparten cuarto básico son clasificados con frecuencia alta de agresión.

El acoso afecta el rendimiento y aprendizaje de los alumnos, y esto se evidencia en los resultados obtenidos en el Simce, en promedio a nivel país, las victimas obtienen un puntaje inferior a aquellos que no son víctimas.

El acoso escolar o bullying se da de forma transversal, no distingue estrato económico, pero sí tiene mayores índices en zonas vulnerables. En la fundación Educación 2020 afirman: “(…) que los problemas que se presentan en la escuela, de alguna manera, son réplica de problemáticas sociales que se viven en el barrio o el contexto local.” Son varios los factores que influyen en el comportamiento agresivo de un estudiante, desde el entorno social al núcleo familiar. Por lo general el agresor tiene baja autoestima, un vacío emocional importante, no posee capacidad de empatía, no controla impulsos violentos, suelen sufrir violencia o abandono en el hogar.

Todos los estudiantes se ven involucrados, pasan a ser parte del conflicto, ya sean agresores, víctimas de algún compañero o espectadores de cómo a otro compañero lo agreden. No sólo la víctima sufre las consecuencias de la agresión, entre ellas la inseguridad y miedo de no saber qué hacer, cómo reaccionar o a quién recurrir, sino también el agresor y los espectadores, afectando directamente el ambiente escolar.

Entre las consecuencias que puede presentar un estudiante agredido es la alteración de su salud mental y física, generando ansiedad, miedo, estrés, agobio, depresión, agresividad, dañar su autoestima, además de afectar negativamente sus estudios.

El establecimiento educativo tiene la misión y responsabilidad de enfrentar el tema del bullying, reflexionar si está presente, qué tan usual es y discutir posibles soluciones, pero a la vez es fundamental el apoyo de los padres. Los padres deben ser el apoyo emocional y conducir a su hijo/a a solucionar los conflictos pacíficamente.

El docente tiene el rol de prevenir y atender en la sala de clases las situaciones de bullying que se puedan presentar, en Chile el 62,5% de las agresiones ocurre en las salas de clases. Si los alumnos no se sienten seguros en el ambiente educativo, se ve reflejado negativamente en el clima de la convivencia y en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

En el Colegio Pedro Apóstol sólo se han presentado casos menores de agresión, por ejemplo conflicto entre pares por problemas personales, malas conductas o actos de rebeldía, comportamientos inapropiados relacionados a conflictos familiares y conductas de riego. Pero por lo mismo se debe estar alerta a las situaciones que se puedan presentar, cada día debemos ser más conscientes de la importancia de frenar los abusos y del derecho a respetar la dignidad de las personas

Con el propósito de prevenir y evitar casos de intolerancia, exclusión social, negación de la diversidad y prejuicios, se busca enfocar la campaña en mantener un clima escolar favorable donde destaquen el respeto y la aceptación.

El clima escolar es la percepción que se tiene de las relaciones interpersonales que se establecen, son las sensaciones de quienes participan de las actividades educacionales. Destaca Howard en el Manual para la realización de proyectos de mejora del clima escolar, “un clima adecuado debe satisfacer las necesidades humanas básicas: fisiológicas, de seguridad, de aceptación y compañerismo, de logro y reconocimiento y de maximizar el propio potencial.” Al no existir un clima escolar propicio se ve afectado el desarrollo moral y social del estudiante, igualmente causa decaimiento, falta de interés, tedio, disgusto, entre otro.

Una buena convivencia escolar se debe centrar en el aprendizaje, partiendo por los valores impartidos en el hogar, que se verán reforzados en el colegio en base al respeto, la tolerancia y la solidaridad.