Premiación Micro Relatos

El Lunes 4 de Septiembre se realizó la premiación del Concurso de Micro Relatos, agradecemos el interés de los estudiantes, apoderados, funcionarios y profesores que participaron. Además un especial agradecimiento a Penguin Random House Grupo Editorial que quiso ser parte de este concurso donando más de 30 libros, que se distribuyeron entre los ganadores y destacados. A continuación podrán encontrar algunos de los Micro Relatos y la galería fotográfica.

La historia perdida

Esta historia pocos la saben, solo algunos espíritus la conocen gracias a sus invocadores, sus padres, quienes dan a luz a espíritus menores, son conocidos como niños o alumnos y para poder convertirlos en invocadores de calidad tienen que inscribirlos en unas instituciones llamados colegios, entonces, estos tienen que pasar por 12 etapas. Unos entes bastantes poderosos son conocidas como los “Instructores” (Profesores) educan a estos espíritus para poder guiarlos en el camino de la vida hasta que puedan convertirse en humanos mortales capaces de formar su vida, y ser un espíritu de luz, pero, solo algunos llegan, otros se quedan varados y los llamamos espíritus de la oscuridad, pero hay un lugar que sobresale entre todo el mundo espiritual, gracias a su fundador Pedro Apóstol, quien fue el invocador que fundó “El Colegio Pedro Apóstol” y actualmente los mejores “inspectores”, ”directores”, ”profesores” y “alumnos” son aceptados. Los humanos superiores son conocidos como “directores”, son aquellos que pueden destruir un alma. ”Los inspectores”, los guardianes quienes procuran que ningún alma rompa las reglas. “Los profesores” quienes se encargan de llevar por el camino de la luz a los espíritus para llegar a ser humanos, pero cuando estas almas se les escapan de las manos, se convierten en entes malignos que se dedican a robarle a los simples mortales que caminan por las calles. Hay eventos que se hacen una vez al año en el “Colegio Pedro Apóstol” donde se invocan a todos los espíritus a dar a conocer sus poderes, sus cantos, sus bailes y sus dibujos. Sus talentos naturales. Y éste es el mío, darte a conocer la verdad sobre lo que sucede en realidad…

 

La creación del Colegio Pedro Apóstol

Había una vez un chico que era muy inteligente y se llamaba Pedro, pero era mejor conocido como Apóstol, que era el nombre de su padre. El quería tener una escuela pero su padre siempre le decía “Hijo no podrás tener ese sueño porque no nos alcanza el dinero” y Pedro siempre terminaba muy decepcionado. Pero un día su maestra del Colegio les preguntaron cuál era su sueño y Pedro respondió “Yo quisiera tener mi propio colegio”, todos se rieron pero aun así él no perdía la esperanza y su maestra le pregunto ¿Y cómo quieres que se llame tu colegio? Y Pedro respondió: Colegio Pedro Apóstol. La maestra quedo asombrada por el nombre y dijo porque lo quieres llamar así y respondió porque mi padre es mi ejemplo a seguir y Apóstol porque me llaman así… después la maestra le dijo que cuando grande podía crear uno y que no pierda la esperanza de tenerlo.
Así el niño creció y se convirtió en una persona ejemplar que no perdía nunca la esperanza y que seguía soñando con el colegio y se decidió “voy a construir mi colegio” partió y como loco buscando, por fin encontró un sitio donde construirlo en Del Tranque 1412 y estaba orgulloso pero justo ese día él se tuvo que ir de su hogar y le tuvo que dejar el legado a su hijo y termino de construir “El Colegio Pedro Apóstol”

 

¡Esto es la Guerra!

Comenzará a la brevedad la enconada disputa, la tensión se respira en el Colegio Pedro Apóstol, toca el timbre, en los alrededores los curiosos rodean el lugar, no obstante no se acercan por respeto, apartan bruscamente a los niños que atraviesan el campo de batalla, se divisan con claridad ambos bandos, observo con asombro la determinación de los guerreros, ciertamente, nadie los obligó a estar ahí, sino que luchan debido a que son amantes de los enfrentamientos. La señal es escuchada, y acto seguido comienza la disputa, rápidamente estalla con un frenético choque de fuerzas, los ideales son puestos a prueba, el más fuerte se alzará con la victoria y el débil mascará el desagradable sabor de la derrota, un soldado se mueve velozmente, realiza un potente disparo, que atraviesa a quema ropa, la multitud alrededor grita ensordecedoramente, contemplo la cara atónita de los que recibieron el ataque, el general toma su posición de líder y tranquiliza a sus subordinados. El combate continúa, ciertamente ofuscados, el bando que recibió la estocada, decide atacar, en conjunto desarrollan una ofensiva magistral, sin embargo, se encuentran con una gran muralla, que les impide avanzar, el desaliento en sus caras es evidente, el mandamás da la orden de continuar el contraataque, intentan e intentan mas no logran atravesar el paredón, lamentablemente, sus aspiraciones se derrumbarían, ya que el bando adversario aprovecharía el hecho de dejar abandonada la línea de defensa, para acabarlos, si bien, al darse cuenta regresaron lo más pronto que pudieron, no lograron impedir que nuevamente les tirotearan la base. La moral caída por los suelos y las bajas por los constantes choques, mermaron el espíritu del grupo, despliegan la bandera blanca, el enfrentamiento ha finalizado. ¡Tenemos un vencedor! Suena el timbre para volver a clases, todos comentan que ha sido un gran partido de fútbol, el resultado final ha sido de dos a cero, mañana continuará el campeonato comentan los organizadores, aun continúo extasiado por aquel encuentro, la inspectora me regaña y me ordena subir a la sala, ¡Qué aburrido!, ahora viene clase de historia, nos toca ver las guerras mundiales, me pregunto ¿Para qué?, con tantas batallas uno se pone bélico y ve guerras donde no las hay.

 

Otra cosa es con pizarra

“Cuidado con los signos” le dijo la profesora a su estudiante favorita. Katia todos los días, se sienta junto a una pared con papelógrafos y sus cuadernos, frente a ella todo su grupo de peluches, ella pasa horas mostrándole lo que aprendió en su escuela y todo lo que había averiguado en el día. La coneja es su estudiante favorita, ella es muy buena en matemática. “El hipo siempre sabe todo”, dijo el caracol. Hipo es el más inteligente del grupo, mientras que caracol siempre gana el premio al esfuerzo, Katia le coloca una escarapela todos los meses. También está el gatosilvestre, él es el más desordenado de la repisa, “silvestre otra vez, no me hace caso”, escribe Katia en su diario de vida. Un día de lluvia y truenos, cuando Katia se tomaba la leche preparada por su madre y los peluches jugaban en recreo, se escucha una voz grave y fuerte que dice: “Hola Katia, me llamo Pedro Apóstol y quiero invitarte a conocer peluches de carne y huesos.”